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EL SIGLO XX Trujillo tiene tal relevancia en la historia nacional que el siglo XX puede dividirse en tres etapas en las cuales él es el punto de referencia, para fines del análisis de la literatura: 1) Los que escribieron antes de Trujillo 2) Los que escribieron durante la tiranía de Trujillo 3) Los que escribieron después de la tiranía
DEL 1900 AL 1930 Iniciado el siglo XX numerosos poetas rivalizan con sus producciones, la mayoría de ellos, siguiendo los lineamientos del romanticismo. Entre los que se destacaron están GASTÓN F. DELIGNE, “Galaripsos”; EMILIO PRUD’ HOMME, autor del himno nacional; ARTURO PELLERANO CASTRO, “Criollas”; FEDERICO BERMÚDEZ, “Al crayón”; OSVALDO BAZIL, “Campanas de la tarde” y, sobre todo, FABIO FIALLO. FABIO FIALLO empuñó las armas en defensa de la soberanía nacional contra las tropas norteamericanas que entraron a Santo Domingo en 1916. Fue perseguido y encarcelado, manteniendo siempre sus posiciones nacionalistas. Su producción literaria no fue abundante, pero sus poemas tienen tuvieron una buena acogida: “En el atrio”, “For ever”, “Gólgota rosa”. Entre los narradores de entonces, cabe destacar a TULIO M. CESTRO, quien publicó dos novelas de valor: “Ciudad romántica”, en 1911 y “La sangre”, en 1914. También, a FEDERICO GARCÍA GODOY, quien escribió tres novelas: “Rufinito”, “Guanuma” y “Alma dominicana”. DOÑA FLÉRIDA DE NOLASCO, por su parte, se interesó por el folklore y la música, escribiendo numerosas obras sobre el particular, entre ellas, “La música en Santo Domingo”, “La poesía folklórica dominicana” y “Grandes momentos de la historia de la música”. Sin embargo, el intelectual más completo de toda la primera mitad del siglo XX lo fue PEDRO HERNÍQUEZ UREÑA, hijo de Francisco Henríquez y Carvajal y Salomé Ureña. Filólogo, escritor y, sobre todo, pedagogo, nació en Santo Domingo el 29 de julio de 1884. Llegó a ser catedrático de la universidad de Santo Domingo. Sin embargo, habiendo adquirido una amplia cultura humanista, desarrolló su labor de enseñanza, principalmente, en Cuba, México, Venezuela, Estados Unidos, Chile y, ante todo, en Argentina, donde murió el 11 de mayo de 1946. Entre sus obras más importantes se encuentran “Seis ensayos en busca de nuestra expresión”, “Horas de estudio”, ”El español en Santo Domingo”, “El español en México”. AMÉRICO LUGO se presenta como un personaje contradictorio: feroz opositor a la intervención militar norteamericana de 1916, como la mayoría de los intelectuales de la época, mantenía ideas racistas, sobre la supremacía de la raza blanca. Al asumir el poder, en 1930, el dictador Trujillo intentó en vano atraerlo hacia su grupo selecto de intelectuales turiferarios. Escribió varias obras, entre ellas “Recopilación diplomática” y “El estado dominicano ante el derecho público”.
EL VEDRINISMO
Como “Vedrinismo” se conoce a los intentos vanguardistas que, en la poesía, hizo VIGIL DIAZ a partir del año 1912. En nombre fue tomado del aviador francés Jules Vedrines quien era famoso por hacer extraordinarias piruetas aéreas y realizó en 1911 un vuelo sorprendente vuelo de París a Madrid en 1911. El esfuerzo literario de Vigil Díaz no constituyó un real movimiento, a pesar de que otro poeta, ZACARÍAS ESPINAL, trató de darle continuidad.
EL POSTUMISMO, iniciado en 1922, si tiene las características propias de un real movimiento literario. Ideado por RAFAEL AUGUSTO ZORRILLA y bautizado por ANDRÉS AVELINO, el postumismo tuvo como fígura máxima a DOMINGO MORENO JIMÉNEZ, quien era llamado “el sumo pontífice” del grupo. El postumismo tuvo, incluso, su propia revista, “El día estético”. Entre las obras más representativas de Domingo Moreno Jiménez se encuentran “Vuelos y duelos”, “Psalmos” y “Antología mínima”.
1930-19610
La tiranía de Trujillo supuso un estado de terror, represión y muerte que impuso el silencio más absoluto a la elaboración literaria. Muchos escritores pudieron dar riendas sueltas a sus facultades creativas. Pero sólo huyendo: en el exilio. Los que se quedaron hubieron de enfrentarse a esta alternativa: o someter su pensamiento, del modo más abyecto, a los designios de la dictadura o enmascarar sus ideas abrazando tendencias escapistas, ambiguas y peregrinas, haciendo surgir, así, principalmente entre los poetas” lo que se conoció como el “Los independientes del 40”, la “Poesía sorprendida” y la “Generación del 48”.
LOS INDEPENDIENTES DEL 40 es la denominación que identifica a los autores que, surgidos de distintas provincias del país, coincidieron en publicar alrededor de este año. La mayoría de ellos obtuvo credenciales diplomáticas, por lo que pudieron desarrollar su labor, también, fuera del país.
Entre los representantes del grupo están: TOMÁS HERNÁNDEZ FRANCO, MANUEL DEL CABRAL, HÉCTOR INCHGÁUSTEGUI CABRAL Y PEDRO MIR, a los cuales nos referimos en detalle más adelante.
LA POESÍA SORPRENDIDA fue, quizás, el movimiento más consistente de los surgidos en el país hasta la muerte de Trujillo. Es el que reunió a una mayor cantidad de autores de calidad, al tiempo que tenía conciencia plena de su existencia como movimiento literario. Su inicio se marca en el 1943, cuando comienzan a publicar la revista “La poesía sorprendida”, que estuvo bajo la dirección del chileno ALBETO BAEZA FLORES y los dominicanos FRANKLIN MIESES BURGOS, MARIAN LEBRÓN SAVIÑÓN Y FREDDY GATÓN ARCE. Formaron parte del grupo, además, ANTONIO FERNÁNDEZ SPECNER, RAFAEL AMÉRICO HENRÍQUEZ, MANUEL LLANES,AIDA CARTAGENA PORTALATÍN Y RAMÓN CIFRÉ NAVARRO.
LA GENERACIÓN DEL 48 es el nombre que se le ha dado al conjunto de autores que publicaron sus obras, a menudo de carácter social, principalmente, en ese año. Entre sus integrantes figuran RAFAEL VALERA BENÍTEZ,ABELARDO VICIOSO, MÁXIMO AVILÉS BLONDA, LUPO HERNÁNDEZ RUEDAY ABEL FERNÁDNEZ MEJÍA.
La mayoría de los escritores pertenecientes a estos grupos permanecieron en el país. Pero algunos se fueron al exterior. EL EXILIO permitió el desarrollo de los dos escritores más importantes de la República Dominicana: JUAN BOSCH (narrador) y PEDRO MIR (poeta). Pero, también en el exilio, fueron perseguidos y asesinados por órdenes directas del tirano ANDRES REQUENA, autor de “Cementerio sin cruces” y el español JESÚS DE GALÍNDEZ, quien encontró la muerte antes de ver publicada su tesis “La era de Trujillo”.
Sin embargo, algunos lograron evadir los temibles tentáculos de la dictadura y desarrollar una cierta producción de calidad. JUAN ISIDRO JIMENEZ GRULLO fue uno de ellos. Habiendo fundado, con Juan Bosch, el PRD en el exilio desplegó una gran actividad en procura de la libertad del pueblo dominicano. Publicó “Una gestapo en América”, un gran desafío al tirano. Ya en el país demostró ser un temible polemista, con amplios conocimientos sobre múltiples temas. Escritor de gran profundidad, es autor de varias obras de relevancia: “Al margen de Ortega y Gasset”, “El anti-Sábato o Ernesto Sábato, un escritor dominado por fantasmas” y “El mito de los padres de la patria”. CORPITO PÉREZ CABRAL también se destacó en la lucha de los exiliados por derrocar la tiranía de Trujillo. Luego de regresar al país en 1961 fundó una organización política de izquierda pero, al producirse el golpe de Estado contra el profesor Juan Bosch, fue deportado por órdenes del triunvirato. Teórico de gran agudeza y fina ironía escribió “La comunidad mulata”. JOSE R. CORDERO MITCHEL ofrendó su vida por la libertad del pueblo dominicana al descender por Constanza en la expedición libertadora de junio de 1959. Pero dejó una radiografía de todos completa de la tiranía que sirvió para hacer conciencia acerca de la brutalidad de la misma: el “Informe sobre la República Dominicana”. RAMÓN ALBERTO FERRERAS MANUEL, El Chino, fue un luchador incansable por las libertades públicas, la soberanía nacional y la felicidad del pueblo dominicano. Periodista y escritor se destacó en el periódico “1J4”, verdadero azote de los remanentes del trujillato durante los años 1961 y 1962. En plena “guerra de abril”, en 1965, dirigió el periódico “Patria”, vocero indoblegable del pueblo en armas contra la segunda intervención norteamericana al país. Entre sus obras más destacadas figuran “Preso”, “Guerra patria”, “Cárcel” y “Allá por los años viejos”. TULIO H. ARVELO, historiador y catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue uno de los que se incorporó a las primeras expediciones que se organizaron con el fin de derrocar a Trujillo. Publicó “Cayo Confites y Luperón: memorias de un expedicionario”. ABELARDO VICIOSO perteneció a la llamada “Generación del 48”. Pero, también, se vio obligado a irse al exilio. A raíz de la insurrección de abril de 1965 compuso el “Canto a Santo Domingo vertical” que sirvió como estandarte de lucha de todos los revolucionarios durante los archi-famosos “Doce años de Balaguer”. Sus producciones más estimadas son “La lumbre sacudida” y “100 poemas de intenso vivir”. CARMEN NATALIA fue una de las mujeres que más se destacó en el exilio, por su firmeza en defensa de la libertad en la República Dominicana. Desde Puerto Rico convertía cada uno de sus poemas en un látigo implacable contra la tiranía. Entre sus obras puede citarse a “Un hombre tras las rejas” y “Alma adentro”.
LOS QUE SE QUEDARON
Es preciso aclarar que todo el que se quedó en el país estuvo obligado a contemporizar con el régimen: los mecanismos de la dictadura eran los que permitían cualquier tipo de manifestación cultural, por lo que era casi imposible publicar un libro sin dedicarlo a Trujillo o a uno de sus familiares. Incluso, la supervivencia exigía cierto tipo de solidaridad con el régimen. En este sentido puede decirse que todo el que descolló, estando en el país, tuvo que hacerlo en el camino trujillista. Sencillamente, porque no había otro. Pero, hubo muchos que no sólo contemporizaron con el régimen, sino que fueron sus principales mentores. De modo que los que se quedaron pueden clasificarse en dos grupos: los entregados en cuerpo y alma a la tiranía trujillista, que cimentaron sus bases teóricas, y los que, tímidamente al menos, trataron de mantener una producción literaria no adocenada Entre el primer grupo, es decir, los escritores fervorosamente trujillistas se destacan MANUEL DE JESÚS TRONCOSO DE LA CONCHA, MANUEL ARTURO PEÑA BATLLE, RAMÓN MARRERO ARISTY, EMILIO RODRÍGUEZ DEMORIZI, PEDRO RENÉ CONTÍN AYBAR Y JOAQUÍN BALAGUER. MANUEL DE JESÚS TRONCOSO DE LA CONCHA era vice-presidente, en la presidencia nominal de Jacinto B. Peynado. A la muerte de este pasó a ocupar la presidencia. Sus obras más importantes son “Anecdotario dominicano de tiempos pasados” y “Narraciones dominicanas”. MANUEL ARTURO PEÑA BATLLE se opuso, inicialmente, a la dictadura de Trujillo. Pero más tarde se integró a ella, convirtiéndose en el intelectual más importante e influyente de todos los que acompañaron a “el Jefe” en su largo recorrido de terror y espanto. Era el escritor de discursos preferido del tirano, el cual lo consideraba como su mejor pluma. Puede considerarse a Peña Batlle también, como el escritor anti-haitiano de mayor peso intelectual. Entre sus obras más importantes están “La rebelión del Bahoruco”, “La isla de la Tortuga” y “Las devastaciones de 1605 y de 1606”. El caso de RAMÓN MARRERO ARISTY es bien particular: consustanciado con la tiranía de Trujillo en cuerpo y alma fue, finalmente, asesinado salvajemente por órdenes del propio Trujillo. Novelista y escritor, sirvió en numerosas posiciones públicas a Trujillo, quien le otorgó varias condecoraciones. |