La Historia | Mi Pueblo | Debes Saber | Mundo Cultural | Prensa TV-Radio | Temas y Lugares | Contactenos
Banner Aqui!

     
Pero, a raíz de una publicación contra la dictadura, hecha en un periódico norteamericano  -encontrándose Marrero Aristy precisamente en ese país, cayó en desgracia con “el Jefe” quien sospechó que él había contribuido con la publicación por lo que al regresar, luego de una “fiesta de bienvenida”, Trujillo le hizo asesinar, simulando un accidente automovilístico.

     La producción de Marrero Aristy es bien conocida: especialmente su novela “Over” y “La República Dominicana: origen y destino del pueblo cristiano más antiguo de América”.

     EMILIO RODRÍGUEZ DEMORIZI era considerado como el gran archivo viviente de la historia dominicana. Con más de cien títulos que abarcaban todos los aspectos de la historia del país pudo ufanarse de ser el escritor más dominicano más prolijo, quizás de todos los tiempos.

De su dilatada producción citemos: “Fábulas dominicanas”, “Refranero dominicano”, “Cancionero de la Restauración”, “Juan Isidro Pérez, el ilustre loco” y “Luperón y Hostos”.

PEDRO RENÉ CONTIN AYBAR fue el crítico oficial del trujillato. Su pluma todopoderosa era una varita mágica que podía elevar a un escritor a lo más alto del parnaso o hundirlo en el zafacón. Era temible y todos los que se movían en el mundillo intelectual de la “era de El jefe” buscaban desesperadamente su bendición.

Entre su producción se destaca la “Antología poética dominicana” y “Antología de la literatura dominicana”.

JOAQUIN BALAGUER ha tenido un éxito asombroso en la vida política dominicana, pues ha sido presidente de la República en siete oportunidades y aún cuando esto se escribe, en julio del 2001, mantiene una incuestionable presencia en esta área.

Siendo uno de los “cortesanos” de “el Jefe” fue llevado al poder por órdenes de éste en 1960, heredando luego las estructuras sociales y sicológicas del régimen, lo cual le permitió volver a gobernar en 1966 bajo circunstancias especiales y, a partir de 1986, por  méritos propios, consolidar un real liderazgo.

Sin embargo, no puede decirse lo mismo de su producción literaria. Por el contrario, a pesar de haber publicado una impresionante cantidad de títulos en casi todos los géneros (novelas, poesías, ensayos, cuentos, historia, memorias, etc., etc., etc.,) es difícil distinguir cuál o cuáles, de entre ellos, sobresalen de los demás. Caso muy diferente al de Rodríguez Demorizi, quien tuvo la suerte de que todas sus obras, o la mayoría de ellas, alcanzaran algún tipo de repercusión.

De su vasta producción citemos: “Guía emocional de la ciudad romántica”, “Los próceres escritores”, “El  Cristo de la libertad”, “Colón, precursor literario”, “El centinela de la frontera”, “La política internacional de Trujillo”. Entre sus últimas producciones sobresalen: “Memorias de un cortesano”, bastante criticada “por carecer de la sinceridad y la seriedad que caracterizan a este tipo de trabajo” y “Los carpinteros”, para muchos, su mejor obra.

Del grupo que se mantuvo en el país y chocó con  la dictadura debemos recordar, primeramente, a VIRGILIO MARTÍNEZ REYNA, quizás la primera víctima importante del trujillato, pues fue asesinado, junto a su esposa –que estaba embarazada- en el mismo 1930, año de la ascensión de Trujillo.

Reyna escribió numerosos poemas sueltos, entre los que se destaca “Aquel pañuelo blanco”.

JUAN SÁNCHEZ LAMOUTH, por su parte, fue un poeta de origen humilde que pudo sobre ponerse a la adversidad y convertirse en uno de los grandes poetas de la República Dominicana. Fue uno de los pocos que supo mantenerse prudentemente alejado de la tiranía, por lo que nunca gozó de sus favores. En 1963 su nombre fue colocado en el primer lugar de la lista sometida –que incluso, incluía a Pedro Mir- , por decisión del jurado designado al efecto, por lo que fue proclamado ganador del Premio Nacional de Poesía.

Entre sus obras figuran “Introducción a la tristeza” y “Sinfonía vegetal a Juan Pablo Duarte”.

RAFAEL VALERA BENÍTEZ fue un miembro destacado de la “Generación del 48”. Participó en la conspiración de 1960 contra la dictadura y, como la mayoría de ellos, sometido a crueles torturas. De su prisión salió el testimonio “Complot develado”. Su libro de poemas más importante es “Canciones australes”.

Esos, y algunos otros, tuvieron la oportunidad de manifestar de una u otra manera sus discrepancias con el régimen. Ellos fueron la excepción. La inmensa mayoría tuvo que aceptar las reglas del juego.

Entre LOS POETAS que siguieron esta línea están:

HECTOR J. DÍAZ (“Flores y lágrimas”) y “Lirios negros”.

FRANCISCO DOMÍNGUEZ CHARRO (“Tierra y ámbar” y la recopilación póstuma “Poesía junta”.

TOMAS HERNÁNDEZ FRANCO (“Yelidá”).

MARIANO LEBRÓN SAVIÑÓN, uno de los fundadores de la “Poesía Sorprendida” y a quien se atribuye el nombre del movimiento, autor de “Sonámbulo sin sueño” y “Luces del Trópico”.

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER, también fundador destacado de la “Poesía Sorprendida”, tiene “Vendaval interior” y “Bajo la luz del día”.

FRANKLIN MIESES BURGOS, otro de los máximos representantes de la “Poesía Sorprendida”. Entre sus obras están “Sin mundo ya y herido por el cielo” y “Antología poética”.

HÉCTOR INCHÁUSTEGUI CABRAL es uno de los poetas dominicanos de más celebrados del siglo XX. Se dio el lujo, incluso, de escribir poemas de hondo contenido social en pleno trujillato, a pesar de gozar del aprecio de “el Jefe”. Tiene entre sus producciones “Poemas de una sola angustia”, “El pozo muerto” y “Diario de la guerra y los dioses ametrallados”.

MANUEL DEL CABRAL escribió cuento y teatro pero su producción más sostenida es la poética, por la cual se le considera como uno de los poetas más importantes de la República Dominicana de todos los tiempos. Incluso, junto a Héctor Incháustegui Cabral, disputó –entre los círculos intelectuales criollos, a Pedro Mir el título de “poeta nacional” durante muchos años. Pero una resolución del congreso dominicano zanjó la disputa, al proclamar con ese título a Mir.

Sin embargo, a nivel internacional es difícil que otro poeta dominicano obtuviese tanto reconocimiento como Manuel del Cabral, cuyas obras figuran en innumerables antologías.

Entre su extraordinaria producción están: “Doce poemas negros”, “Compadre Mon”, “Chinchina busca el tiempo”, “Antología tierra”, “Carta para un fósforo no usado y otras cartas”, “Historia de mi voz”, “La carabina piensa” y “Cuentos cortos con pantalones largos”.

EL CUENTO ha sido, después de la poesía, el  género más cultivado por los escritores dominicanos.

Como se verá más adelante, Juan Bosch es el autor dominante.

Pero hay otros que han enriquecido brillantemente la narrativa.

VIRGILIO DÍAZ GRULLÓN es uno de ellos. Ganador de varios galardones es autor de numerosas obras de calidad, entre las que se puede citar: “Un día cualquiera”, “Los algarrobos también piensan”, “Más allá del espejo” y “Antinostalgia de una era”.

SÓCRATES NOLASCO es otro de los cuentistas de una producción sólida en la República Dominicana. La mayoría de sus cuentos fueron escritos a partir de la tradición oral, por lo que lo convierten en un exponente del folklore dominicano.

Tiene, entre otros, los siguientes títulos: “Cuentos cimarrones”, “El diablo ronda en Los Guayacanes” y  la antología “El cuento en Santo Domingo” .

Muchas mujeres se han destacado en la poesía en la República Dominicana. Pero no tantas en el cuento.

FREDDY PRESTOL CASTILLO con sus dos obras: “El masacre se cruza a pié” y “Pablo Mamá” figura entre los narradores de gran valor.

HILMA CONTRERAS está entre estas últimas. Desde la publicación, en 1953, de “Cuatro cuentos”, logró ocupar un lugar importante en las letras dominicanas, gracias a una producción vigorosa, entre las que se destaca “El ojo de Dios”, “La tierra está bramando” y “Entre dos silencios”.

NÉSTOR CARO escribió “Desde un tambor solitario” y “Cielo negro”.

RAMÓN LACAY POLANCO es autor de “Punto Sur”, “El hombre de piedra” y “El extraño caso de Camelia Torres”.

Mención aparte merecen estos dos intelectuales dominicanos.

MANUEL RUEDA, quien era miembro de la “Poesía Sorprendida”, es músico, dramaturgo, poeta y cuentista, destacándose en todos los géneros a los que se dedicó y, en los cuales, obtuvo varios galardones.

Entre sus obras mencionemos: “La Trinitaria blanca”, “Adivinanzas dominicanas”, “La prisionera del Alcázar”, “Por los mares de la dama”, “Las edades del viento” y “El rey Clinejas”.

Pablo Mamá” figura entre los narradores de gran valor.

MARCIO VELOZ MAGGIOLO es arqueólogo, cuentista, novelista, poeta y crítico de arte, consolidando una buena reputación en cada una de estas áreas.

En 1974 fue finalista del concurso Seix& Barral con su novela “De abril en adelante”. Entre su vasta producción se encuentran “Judas: el buen ladrón”, “Los ángeles de hueso”, “De dónde vino la gente”, “Cuentos, recuentos y casicuentos”, “Materia prima” y “Ritos de cabaret”.

 

1961-2001: LARGO CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA

 

Con el ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo de 1961 no se obtuvo de inmediato la anhelada libertad. Por el contrario,  el pueblo dominicano hubo de transitar por un camino azaroso, lleno de vicisitudes y frustraciones que, sin embargo, favorecieron el desarrollo de una literatura rica y palpitante, que fue el reflejo de las grandes luchas llevadas a cabo en todo el mundo por los sectores más progresistas y avanzados.

Es necesario, primeramente, reseñar brevemente las dos personalidades más importantes de nuestra literatura y que regresaron del exilio a la caída de la tiranía. Son ellos el profesor Juan Bosch y el poeta Pedro Mir.

 

JUAN BOSCH regresó a la República Dominicana el 20 de octubre de 1961, luego de permanecer en el exilio por muchos años. Al llegar al país ya había producido sus mejores obras. Y, en lugar de a la literatura, se dedicó de lleno a la actividad política, por medio del partido que él mismo había fundado en el exilio en 1939, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Rápidamente, Bosch logró nuclear la mayoría de la población en torno a sus ideas, ganando con facilidad las elecciones celebradas en diciembre de 1962.

Pero, habiendo transcurrido tan sólo siete meses desde que asumiera el poder, fue derrocado por un golpe de Estado, que se produjo el 25 de septiembre de 1963.

El pueblo se alzó en armas a partir del 24 de abril de 1965 para que él volviera al poder, lo cual Bosch intentaría, sin éxito en varias elecciones posteriores.

Sin embargo, Bosch puede ufanarse de haber fundado el partido de mayor éxito en la historia de la República Dominicana, el PRD. Pero no sólo eso: Bosch, luego de salir de ese partido, fundó el PLD, organización que también alcanzó el poder por medio  del Dr. Leonel Fernández, en 1996.

De modo que, Bosch, a pesar de haber cometido numerosos errores en su dilatada trayectoria política, también logró resonantes éxitos.

Pero no es en la política donde Bosch ha alcanzado sus mayores triunfos: su nombre aparece en las principales antologías del cuento, junto a figuras cimeras como Guy de Mausspasant, Edgard Allan Poe, Horacio Quiroga y otros.

El célebre ganador del Premio Nobel, el colombiano Gabriel García Márquez, no se ha cansado de recordar que se inició en la narrativa luego de estudiar “Los apuntes sobre el arte de escribir cuentos” que Juan Bosch publicó como un preámbulo a su libro “Cuentos escritos en el exilio”.

De modo que, si a Bosch se le puede levantar acusaciones de tipo político, nadie puede negarle el lugar más privilegiado entre los escritores dominicanos de todos los tiempos. Baste decir que su cuento “La mujer” es uno de los más antologados de toda la cuentística mundial.

Contrariamente a otros autores que publicaron decenas y decenas de títulos insustanciales, es difícil encontrar en la bibliografía del profesor Juan Bosch una sola obra que no haya tenido significación. Y esto se refiere no solamente a la narrativa sino, precisamente, a la sociología, la economía, la historia e, incluso, a la misma ciencia política.

     Citemos, tan sólo algunas de sus piezas literarias: “Camino real”, “La mañosa”, “Dos pesos de agua”, “La muchacha de La Guaira”, “Cuento de navidad”, “Cuentos escritos en el exilio”, este último con la introducción “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos” que, más tarde, saldría como una separata; “Más cuentos escritos en el exilio”, “Cuentos escritos antes del exilio”, “Hostos, el sembrador”, “Cuba, la isla fascinante”, “Judas Iscariote, el calumniado”, “Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplos”, “Simón Bolívar”, “David: biografía de un rey”, “Crisis de la democracia e América”, “De Cristóbal Colón a Fidel Castro”, Composición social dominicana”, “La revolución haitiana”, “La guerra de la Restauración”, “La fortuna de Trujillo”, “Temas económicos” –dos tomos, y “Póker de espanto en el Caribe”.

    PEDRO MIR fue declarado “Poeta Nacional” mediante resolución del congreso de la República Dominicana, en 1984.

Había regresado al país, a raíz del tiranicidio de 1961, incorporándose a las luchas revolucionarias, a través del Partido Socialista Popular (PSP) que, a partir de 1965, cambiaría su nombre por el de Partido Comunista Dominicano (PCD), y de cuyo comité central Mir había sido miembro durante muchos años. Más tarde, en 1968, el poeta abandonaría esa militancia en protesta por la intervención soviética en Checoslovaquia y a la cual el PCD apoyó.

A fines de los años 60s Pedro Mir se alejó de la poesía, alegando que ya no se sentía bien escribiendo en este género y, a partir de entonces, se dedicó a la narrativa.

Sin embargo, finalmente, el poeta pesó más.

Dos poemas de Pedro Mir: “Contra canto a Walt Whitman” y, sobre todo, “Hay un país en el mundo, y seis momentos de esperanza” recorrieron todo el país a partir de 1963, sirviendo de arma a  los clubes culturales, grupos de teatro y poesía coreada, declamadores y, en fin, de todos los sectores progresistas y democráticos de la República Dominicana.

Además de estas obras, Mir publicó “Amén de mariposas”, “El huracán Neruda” y “Viaje a la muchedumbre”.

En su narrativa sobresalen “La gran hazaña de Limberg y después otoño”, “Cuando amaban las tierras comuneras” y “Buen viaje Pancho Valentín”.

<<<Anterior     Siguiente>>>