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EL PARTIDO
ACCION CONSTITUCIONAL
Fue formado en ese mismo 1972 por el señor Luís Arzeno Rodríguez,
participando, como muchas otras organizaciones derechistas, de las
posibilidades que ofrecía la ley electoral para la adquisición de vehículos
exonerados y otras “facilidades”.
PARTIDO DE LA
LIBERACIÓN DOMINICANA
Cuando Juan Bosch regresó al país en el 1970, luego de cuatro años
de auto exilio, se encontró con que el PRD, bajo la dirección de José
Francisco Peña Gómez y en alianza informal con la izquierda dominicana,
estaba enfrascado en una lucha tenaz para desalojar del poder al Dr.
Balaguer.
Bosch, entonces, impuso una política
totalmente distinta, basada en estas directrices: 1)
La lucha no es contra el gobierno, sino contra el sistema, 2)
Es preciso hacer que el gobierno vuelva su propia legalidad y, 3)
Debemos “desgarrapatizar al buey”, es decir, “sacar los
comunistas infiltrados en el partido.
Todo esto iba acompañado de una gran
campaña de educación que, por medio de círculos de estudio, llevarían
a los perredeistas “a niveles superiores de capacidad para enfrentar los
problemas”.
No obstante, las posiciones de Peña Gómez
habían calado muy hondo entre los militantes del partido. Peña en lugar
de “hacer que el gobierno volviera a su propia legalidad” proponía
“tierra arrasada contra el reeleccionismo”.
Al cabo de tres años, estas corrientes
fueron puestas a prueba por medio de las elecciones de los organismos del
PRD en el Distrito Nacional. Cuando se contaron los votos fue claro que la
corriente de Peña Gómez había barrido en todos los comités de base,
por lo cual Bosch, viendo amenazado su liderato exigió un respaldo
irrestricto del Comité Ejecutivo del partido, lo cual se convirtió en un
“voto de confianza”. El organismo máximo de dirección del PRD votó
contra Bosch, decidiendo este, a continuación, renunciar al partido.
Su acción fue seguida por los
dirigentes que le fueron más fieles y, luego de varios meses de
discusiones, decidieron fundar el Partido de la Liberación Dominicana (PLD)
en diciembre de 1973.
Esta organización ha tenido, en su
historia, tres etapas básicas:
De 1973 a 1982
Desde ante de ser fundado el 15 de
diciembre de 1973 el PLD hizo del combate contra el PRD una verdadera
cruzada. Para esto, no paró mientes –junto al PCD, en favorecer al
balaguerismo.
Ello hubo de reflejarse, naturalmente,
en las urnas y, en las elecciones de 1978, el partido a penas obtuvo algo
más de 18 votos, perdiendo incluso su reconocimiento ante la Junta
Central Electoral.
Instalado el PRD en el poder, el PLD
prosiguió su tendencia anti-perredeista.
De 1982 a 1992
Pero, al instalarse el gobierno del Dr.
Jorge Blanco, ya el PRD había comenzado a perder el prestigio que había
ganado entre las multitudes, mientras el PLD comenzaba a dar sus frutos.
Fue así como, el 14 de febrero de 1982
el partido convocó a una manifestación frente al Centro Detallista, en
la calle Jacinto de la Concha. Pero,
al avanzar, la marcha fue creciendo sin cesar mostrando una fuerza que ni
los más optimistas miembros del PLD habían imaginado.
A partir de entonces, el partido vivió
una enorme etapa de euforia que consolidó una mística tan sólo
comparable a la que vivieron las organizaciones de izquierda de 1961 a
1978. Se formaron cientos, miles, de círculos de estudio por todo el país,
a partir de unos criterios éticos tan transparentes como el agua
cristalina. Se tomaron las calles de las principales ciudades del país
para el desarrollo de “peajes”, que fortalecerían las arcas del
partido, al tiempo que se hacían numerosas
rifas modestas para el mismo fin. El fervor revolucionario bullía
en cada “esfuerzo concentrado” del partido en los rincones más
apartados del país.
De esta manera, tanto en las elecciones
de 1982 como en las de 1986 el PLD experimentó un sólido crecimiento.
Así, al llegar el proceso electoral de
1990 y el PRD lanzarse, en picada, al precipicio de la división, el PLD
presentó sus credenciales para asumir el poder.
Tal era la fuerza demostrada por el PLD
que el reformismo tuvo que emplearse a fondo en sus viejos manejos de
compra de votos y otros recursos fraudulentos para tratar de evitar que se
materializara el triunfo de Bosch y el PLD. Entonces, se produjo un
tranque en el conteo de los votos.
Finalmente, el PRD, Jimmy Carter y,
sobre todo, el encargado de cómputos del propio PLD, Víctor Grimaldi,
admitieron el triunfo reformista, hundiendo al
partido en el caos de la desesperación.
Balaguer, reconociendo que el país no
había votado mayoritariamente por él y enfrentado a una crisis
mayúscula, propuso a Bosch dividir el mandato en dos años para cada uno,
la primera versión de la teoría del “2X2”.
Pero Bosch no aceptó y, por el
contrario, lanzó la consigna de “que se vaya ya”, que mantuvo en un
limbo político al PLD durante dos años. 1992-1996
Pasada la larga resaca provocado por el
fraude de 1990 y viendo que ahora el PRD estaba a las puertas de una
victoria que a ellos se le había negado, el PLD resolvió “hacer que el
PRD pagara caro” el no haber reconocido su triunfo en el 90.
Intentaron, incluso, llevar como
candidato a vicepresidente a Jacobo Majluta. Su candidato a senador lo fue
el Dr. Marino Vinicio Castillo. Y se lanzaron a una frenética campaña
anti-haitiana y racista –teniendo como blanco a Peña Gómez. Esta
cruzada sepultó lo más puro y digno que había en ese partido y, de paso,
le asestó un golpe mortal a su mística.
Producido el consabido fraude contra el
PRD, el partido se sintió feliz y, activamente, pre-fabricó las bases
del “Pacto por la democracia” que resultaría, a la larga, el acta de
defunción para las aspiraciones del Dr. Peña Gómez y el PRD en las
elecciones venideras. 1996
La campaña electoral del 94 había
sido tan agresiva (maletas contra Peña, monos contra Peña, tabaco contra
Peña, video contra Peña) que afectó de muerte el crédito de todos los
dirigentes del PLD. De todos, menos uno...
El Dr. Leonel Fernández había
participado en el PLD desde su fundación. Afable, abierto y de una sólida
preparación era muy querido por las bases del partido. No había, sin
embargo, obtenido el visto bueno de los altos dirigentes. Había sido
buscado como un candidato provisional, para negociar con Jacobo Majluta la
candidatura vicepresidencial en 1994 y, habiéndose quedado
definitivamente con la nominación, desarrolló una campaña discreta,
dictando conferencias y estrechando manos mientras recorría todo el país.
Y cuando llegó el momento, pues, para
seleccionar al candidato del partido para las elecciones de 1996 –que Peña
Gómez tenía en los bolsillos, las bases del partido decidieron presentar
al electorado al único rostro que podía, sin sonrojarse, mantener una
tierna sonrisa.
Peña Gómez y el PRD comenzaron
subestimando al candidato del PLD que resultó encajar perfectamente en la
estrategia de los altos mandos del PRSC que entendieron que “si Balaguer
no pudo parar a Peña Gómez, ¿cómo iba a hacerlo Jacinto Peynado?”
Fue conformado, entonces, el “Frente
Patriótico”, con la unidad del PLD y el PRSC, para la segunda vuelta de
las elecciones –en la primera Peña no había pasado. Esto, unido a la
encuesta Gallup, en el último jueves antes de las votaciones, sellaron la
derrota del PRD y la subida del primer gobierno del PLD, encabezado por el
Dr. Leonel Fernández.
El gobierno de Leonel tuvo que enfrenar
numerosas dificultades y, aun así, dio firmes pasos en el camino de la
modernización del país, sorprendiendo con su gestión a amigos y
advesarios.
Pero, al igual que Jorge Blanco, ha
tenido que hacer frente a denuncias de corrupción en su gobierno, algunas
de las cuales –el caso PEME, por ejemplo, aparentan tener bases sólidas.
Sin embargo, el Dr. Leonel Fernández
puede presentar con orgullo logros incuestionables, el primero de ellos,
la revolución producida en la justicia dominicana que, aunque fue el
producto del consenso de todos los partidos, fue ejecutada durante su
gobierno. Además, la mejoría en el transporte y, sobre todo, el gran
empuje dado a la modernización en todo el país.
En la actualidad, el PLD no es ni la sombra de lo que una vez fue
y, habiendo perdido la mística y sus banderas, sólo subsiste por la
posibilidad de volver al poder por medio del Dr. Fernández. Aparece
dividido en tres tendencias: la de Danilo Medina, dominante en el aspecto
interno; la de Jaime David Fernández Mirabal, debilitada y herida de
muerte por las vacilaciones de su mentor,
y la de Leonel, en teoría la minoritaria pero, en la práctica, la
dominante pues sólo a través de él es posible el regreso triunfal a la
casa de gobierno.
Aunque, en toda esta historia reciente,
hay un nombre encerrado en el baúl del olvido: el profesor Juan Bosch. EL PARTIDO
DEMOCRATA POPULAR
Fue fundado en 1973 por el contra almirante (retirado) Luis Homero
Lajara Burgos. Acusado en principio, junto con “Coride-síndico” y “Coride-senador”,
de ser un “partido de bufón” demostró su verdadera importancia al
ofrecer una cobertura “legal y democrática” al gobierno del Dr.
Balaguer en las elecciones de 1974, de las cuales fue obligado a retirarse
el PRD por la bestial represión desatada en su contra.
En los corrillos políticos corrió el
rumor de que el PDP había recibido una jugosa recompensa por haberse
prestado a refrendar lo que consideraron “farsa electoral” montada por
Balaguer. MOVIMIENTO DE
SALVACIÓN NACIONAL
En 1976 el economista Luís Julián Pérez, que había sido
funcionario del gobierno del Dr. Balaguer, sorprendió a muchos al
anunciar, desde su famosa mecedora y cuando fundaba el Movimiento de
Conciliación Nacional, que se retiraría de la política si no obtenía
la mayoría de los votos en las elecciones de 1978. Al
recibir una cantidad decepcionante de votos en dichas elecciones, cumplió
su palabra, al menos por algunos años. UNIÓN PATRIÓTICA
ANTI-IMPERIALISTA Por el año
de 1977 los aires de división que soplaban en el Partido de los
Trabajadores Dominicanos (PTD) trajeron la formación de la Unión Patriótica
Anti-imperialista (UPA), que trataría de atraer a los sectores
profesionales y sin partido a la organización.
Entre los principales dirigentes del
grupo se encontraban Iván Rodríguez y Rodríguez Chiapini.
La UPA tuvo una vida fructífera y se
mantuvo durante muchos años, hasta extinguirse –como casi todas las
organizaciones de izquierda, cuando vino el período de reflujo que se
experimentó en los años 80s. |